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Autor: Rocio Landínes Ardila. Coordinadora Preescolar y Primaria

La educación inicial tiene un gran impacto en el desarrollo de los niños, no solo para el momento que están viviendo, sino que además, es esencial  (como las bases de un edificio) para los aprendizajes posteriores. Sin embargo, pensar que las enseñanzas en esta etapa deben estar enfocadas exclusivamente a leer, escribir, sumar y restar, es una concepción errada, porque el objetivo fundamental es la relación de los chiquitines con el mundo físico y las interacciones con los otros.

En el Liceo Chicó Campestre, contamos con una oportunidad de educación para los más pequeños, que les permite desplegar sus capacidades, según su nivel de desarrollo, con el único objetivo de lograr éxito en  los años de estudio posteriores:

  • Un programa académico en el cual las experiencias físicas sean pilares fundamentales, donde las habilidades motrices básicas estén inmersas en la mayoría de las labores, para un adecuado crecimiento motor y mental, entre éstas: gatear, trepar, saltar, rolar, correr y reptar.
  • Experiencias sensoriales que permitan al niño adentrarse en diversos aprendizajes, a través del desarrollo de todos los sentidos, con actividades que impliquen contacto con diversas texturas, olores, sonidos, sabores y ejercicios visuales.
  • Juegos que involucren cumplimiento de normas e instrucciones, acercando a los chicos a las realidades del mundo, a las interacciones con otras personas y la práctica de valores en la convivencia, además del manejo de  experiencias que les permite sentir pequeñas pérdidas y desarrollar tolerancia a la frustración que los ayudará mucho en el futuro.
  • Interacción con cuentos e historias que generan intercomunicación y permiten generar pequeños debates y soluciones a determinadas situaciones, además participación en dramatizaciones, obras de teatro y de títeres, que colocan en acción sus capacidades histriónicas y de diálogo.
  • Inicio en el proceso lecto-escrito y pre-matemático con metodologías del Programa Letras y el método Singapur respectivamente, que tienen un enfoque para favorecer los procesos de pensamiento, desde la comprensión de conceptos y la utilidad del aprendizaje.

Todo lo anterior, con la finalidad de propiciar un ambiente integral, que les permita a los niños desempeñarse desde diferentes perspectivas, según sus aptitudes y habilidades.

¿ CÓMO HEMOS LOGRADO EN CUARENTENA SEGUIR CON EL OBJETIVO?

Hemos organizado un horario que permita a los niños(as), continuar con una rutina donde estén  involucradas todas las dimensiones de su desarrollo (corporal, cognitivo, estética, comunicativa y ética), brindándoles actividades que se acerquen lo más posible a las generadas en las clases presenciales, en las cuales se incluyen juegos, cantos, dinámicas motoras, cuentos, disfraces, elaboración de recetas, entre muchas más.

Desde la experiencia sabemos que el manejo de los tiempos atencionales de los más pequeños (4 a 6 años) son muy cortos, sin embargo, nuestros maestros han llegado a cada uno de ellos con actividades que los incentivan a participar y avanzar en todos los procesos de su desarrollo.

Cada profesor ha dedicado tiempo, además de un ambiente divertido desde sus hogares, para llevar lo mejor de sus dinámicas a través de las pantallas, en un tiempo máximo de media hora (por asignatura), para mantener el entusiasmo y el interés en cada uno de los chiquitos, con el objetivo de lograr en ellos enormes ganancias de alegría, empatía, participación y dinamismo, en cada una de las clases.

Además han tenido apoyos individuales cuando los han necesitado, lo anterior porque cada niño(a) tiene un ritmo de trabajo diferente y a veces se necesita de mayor dedicación y de otras  estrategias para alcanzar el aprendizaje.

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